Tiziano
Autorretrato de Tiziano, pintado hacia 1567 (Museo del Prado, Madrid).
Grandes artistas
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(Pieve di Cadore 1487/1490 - Venecia 1576)
Algunas obras de Tiziano
Fue el segundo de los cinco hijos del notario de Pieve di Cadore, Gregorio Vecellio. Todavía niño, fue llevado a Venecia y trabajó en el taller de Giovanni Bellini y posteriormente en el del joven Giorgione, el romántico y gran renovador de la pintura veneciana, que influiría poderasomente en su obra. Junto a Giorgione trabajó (1508) en los frescos del Fondaco dei Tedeschi, en Venecia, actualmente perdidos en su mayor parte; y en sus obras juveniles es tan evidente la asimilación de la revolucionaria forma de expresión de su maestro, que hay un buen número de críticos que creen en la colaboración entre Giorgione y Tiziano en obras tradicionalmente atribuidas al primero, como la Venus dormida, del museo de Dresde; e incluso teniendo en cuenta la temprana muerte de Giorgione (1510), hay autores que atribuyen las mencionadas obras enteramente a Tiziano.
Sea como fuere, la desaparición de Giorgione y la marcha a Roma de su condiscípulo Sebastiano del Biombo dejaron a Tiziano en Venecia como maestro indiscutible de la pintura de la ciudad y, al morir en 1516 el anciano Giovanni Bellini, aquél fue nombrado pintor oficial de la Serenísima República. Tras los frescos pintados en Padua, en 1511, con Los milagros de San Antonio, su primera obra importante fue la grandiosa composición de la Ascensión (1516-1518) para la iglesia veneciana de Santa Maria Gloriosa dei Frari en la que Tiziano alcanza la plena manifestación de un estilo originalísimo, en el que junto a la nueva expresión cromática, iniciada por su maestro, aparece un dominio seguro de la realidad y una casi increíble capacidad para la distribución armónica de las masas en composiciones grandiosas, de olímpica serenidad, pobladas de figuras agrupadas en las más variadas actitudes y dispuestas en los más difíciles escorzos pero sin violencias ni distorsiones. Siguen a aquella composición religiosa otras no menos osadas: Anunciación (1520, catedral de Treviso), Madonna en la Gloria con el Niñoy santos (1520, pinacoteca de Ancona), poliptico Averoldi (1520-1522, iglesia de los Santos Nazario y Celso, Brescia), Entierro de Cristo (1525, Louvre). En sus obras de menor tamaño es visible todavía en esta época el modo de Giorgione: Noli me tangere (1511, galería nacional, Londres), Las tres edades de la vida (1512, Galería Nacional de Escocia, Edimburgo), Amor sacro y amor profano (1515, galería Borghese, Roma); en cambio, en sus primeros retratos se evidencia ya la vigorosa personalidad del gran maestro veneciano, que logra caracterizar a cada uno de sus personajes, imprimiendo un encanto especial a sus fascinantes figuras femeninas: La schiavona (1510, galería nacional, Londres). En 1526, realizó la denominada pala Pesaro en el mismo convento veneciano para el que ya había pintado la Ascensión, esta obra inicia fecundísima, de plena madurez del artista, época en la que coincide con la de los grandes encargos regios, que se inician con el retrato del emperador Carlos Quinto, realizado en ocasión de su coronación en Bolonia; tres años más tarde pintó el segundo retrato del monarca (Prado), que le valió ser nombrado pintor de la corte (1533). Por la época de 1545-1546 Tiziano visitó Roma para pintar un retrato del papa Paulo III (galería de Capodimonte, Nápoles), en el que el pontífice aparece charlando, o discutiendo, con sus sobrinos, Alejandro y Octavio Farnesio, en una actitud plena de naturalismo, totalmente alejada del retrato áulico de postura convencional, realizado hasta entonces. En este viaje el maestro veneciano se familiarizó con la obra de Miguel Ángel y de los manieristas romanos. En los cinco meses en que permaneció en Roma, Tiziano pintó numerosos cuadros para los Farnesio: Dánae, Retrato del cardenal Pietro Bembo, Retrato del cardenal Alejandro Farnesio (todos ellos en la Galería Nacional de Capodimonte, Nápoles). Hacia 1560, los envidiosos comenzaron a hablar de síntomas de decadencia en la pintura del maestro; en realidad éste desarrolló por aquella época un nuevo estilo, plenamente visible en los “modelos” que han llegado hasta nosotros, esbozos tratados por el maestro que luego eran completados por sus discípulos en el taller. Son pinturas de trazo nervioso, de colores aplicados en veladuras superpuestas, de un efecto general que ha sido denominado “impresionismo mágico”. La producción de Tiziano en estas últimas décadas comprende obras de fuerza extraordinaria, tanto en el terreno religioso como en el mitológico, y especialmente en sus retratos, en los que el artista puede alcanzar, con lúcida penetración, hasta el último entresijo del espíritu de los personajes plasmados. La muerte alcanzó al pintor cuando estaba realizando La piedad (Galería de la Academia, Venecia), que destinaba a decorar su sepultura, obra de intenso, pero sereno dramatismo. |
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