Rembrandt
Autorretrato a los 22 años de edad.
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(Leiden 1606 - Ámsterdam 1669)
Algunas obras de Rembrandt
En 1630 murió su padre, y poco después Rembrandt se trasladó definitivamente a Ámsterdam (1631); se asoció a un comerciante en obras de arte, Hendrick Van Uylenburgh, y comenzó a hacerse notar como excelente pintor de retratos; su fama se acrecentó notablemente al pintar, en 1632, La lección de anatomía del doctor Tulp, un retrato de corporación de la guilda de cirujanos de la ciudad.
Durante los diez años siguientes disfrutó de una situación económica muy próspera; contrajo matrimonio con Saska Van Uylenburgh, hija de su socio, gracias a cuya dote pudo vivir fastuosamente y adquirir numerosas obras de arte antiguo y contemporáneo. Entre su producción de este época pueden destacarse, Autorretratos, en que aparece con aire despreocupado y juvenil, y sus magníficas obras de tema bíblico, tratadas con cierta ampulosa grandilocuencia, pero en las que hace un verdadero alarde de posibilidades expresivas y técnicas: El sacrificio de Isaac, El festín de Baltasar, la serie de escenas de la pasión pintada para el estatúder Federico de Orange-Nassau, El banquete nupcial de Sansón. Por otra parte, los paisajes pintados en esta época abrieron nuevas rutas a los paisajistas neerlandeses, con sus románticos efectos de luces y sombras. En 1642 sufrió Rembrandt dos rudos golpes: murió Saskia, y su gran retrato corporativo La compañía del capitán Frans Banning Cocq, más conocido como la Ronda de noche, recibió una fría acogida por parte del público, que no supo apreciar la novedad de la dinámica presentación de los personajes. A partir de este momento, los reveses económicos se sucedieron en la vida del pintor, culminando en la bancarrota total en 1656, que le obligó a vender todos sus bienes en pública subasta. Por otra parte, sus pleitos con Geertje Dircks, que entró a su servicio para cuidar a su hijo Titus a la muerte de Saskia, y posteriormente las acusaciones de vivir en público concubinato con su sirvienta, Hendrickje Stoffels, ensombrecieron su vida. No obstante, la fiel solicitud y la abnegación sin límites de ésta le sostuvieron a lo largo de estos años difíciles. En estos años de adversidades, Rembrandt alcanzó una excepcional maestría; desapareció en gran parte de sus obras la exuberancia barronca, pero éstas se enriquecieron, en cambio, con una cuidada solicitud por el detalle, con un colorido vibrante, parco y rico a la vez, que contribuye de modo magistral a dar mayor hondura al contenido emocional de sus cuadros. Así, en sus óleos de tema bíblico, en los que creó una nueva iconografía, perfectamente adecuada a la mentalidad del protestantismo triunfante en los Países Bajos: Cristo y la adúltera, La adoración de los pastores, La cena de Meaux, Jesús y la Samaritana. En cuanto a los paisajes pintados, y sobre todo grabados, en este período se depuran del romántico dramatismo de los realizados en su juventud y adquieren una impresionante veracidad. Por otra parte, en los retratos muestra Rembrandt una penetración incomparable, gracias a la cual, superando el simple aspecto exterior, proporciona un verdadero estudio sociológico de cada personaje; sus retratos presentan una gama de gran variedad, desde dulces rostros de niños hasta una magnífica serie de ancianos, de cansada expresión. En el período comprendido entre 1650 y 1669 siguió recibiendo importantes encargos, como La lección de anatomía del doctor Deyman, La conspiración de los bátavos. En 1662 pintó el Staal Meesters, o retratos de Los síndicos del gremio de los pañeros. Rembrandt es no sólo el mayor genio de la pintura holandesa, sino uno de los más excepcionales e innovadores artistas de todos los tiempos. El catálogo de su obra incluye más de 600 óleos, unos 1400 dibujos y cerca de 400 grabados. Son especialmente notables sus aguafuertes, en los que experimentó todas las posibilidades expresivas de esta técnica. |
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