Rafael
Autorretrato de Rafael.
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(Urbino 1483 – Roma 1520)
Algunas obras de Rafael
En 1508, y por recomendación de Bramante, el papa Julio II le llamó a Roma y le encargo la decoración de las salas de sus aposentos, que contienen, entre otras, las célebres composiciones de La escuela de Atenas (1509-1510) y de La disputa del sacramento (1509-1511), donde expresa además toda su experiencia en los juegos de luces.
Al mismo tiempo que decoraba las Estancias, Rafael componía para la villa Farnesina los delicados frescos de Galatea (1511) y dibujaba La historia de Psique (realizada por sus discípulos). Entregó también los cartones para los diez tapices de los Hechos de los apóstoles (1515-1516, museo Victoria y Alberto, Londres); los monumentales tapices tejidos en Bruselas no reflejan con exactitud la soltura y espaciosidad de Rafael, La Transfiguración (1517-1520, museo Vaticano) acabada por sus discípulos, constituye, con sus 25 figuras, el resultado final de sus estudios de composición de perspectiva y de luz (Poussin consideraba que esta obra era el súmmum de la pintura). Rafael expresó la verdadera esencia de su arte, su sereno clasicismo, en las magníficas madonas que pintó en esta época: Madona de Foligno (1511-1512, Vaticano), Madona de la silla (1514, Pitti), Madona de San Sixto (1513, Dresde). Finalmente, dio la prueba más elevada y más sugestiva de su delicada intuición sicológica, a la vez que de su sentido de las gamas armoniosas, de los más finos valores, en los retratos de Angelo Doni y de su mujer Magdalena Doni (1506, Pitti, Florencia) de La Velata (1516, Pitti, Florencia), de León X y dos cardenales (1518-1519, Uffizi, Florencia), de Baldassare Castiglione (Louvre), de Julio II (Galería Nacional de Londres, de un cardenal desconocido (Prado). Simultaneándolos con sus obras pictóricas, Rafael realizó importantes trabajos arquitectónicos. Al morir Bramante (1514), le sucedió como arquitecto de San Pedro, acabó la galería de las Logias y planeó su decoración: grutescos inspirados en los motivos descubiertos en las grutas del Esquilino y pequeños paneles que ilustran el Génesis, que constituyen lo que suele denominarse “Biblia de Rafael”. En 1509 entregó los planos de la pequeña iglesia de Sant’Eligio degli Orefici, de planta central. La capilla Chigi, en Santa Maria del Popolo (acabada en 1520), tiene también planta de crz griega. Para el palacio Branconio dell’Aquila (destruido en el siglo XVII) ideó una fachada animada por balcones, estucos y hornacinas, de magnífico pintoresquismo. El conjunto se conoce por un dibujo de Parmigianino (Uffizi). Rafael trazó también los planos del palacio Pandolfini, en Florencia, que realizó G.F. de Sangallo, así como los de la villa Madama, de Roma (construida después de 1520, reconstruida en 1950), cuyas bóvedas con cúpulas, así como las hornacinas, los artsesones y los estucos, derivan directamente de la arquitectura antigua de la Domus aurea. El arte de Rafael obtuvo la apasionada adhesión de sus contemporáneos, humanistas como Bibbiena, poetas como Tebaldeo o Ariosto, mecenas como Agostino Chigi. Su genio, mezcla de mesura y gracia, ejerció perdurable influencia en todos los dominios del arte. |
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